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Sitio en construcción

- Las expectativas generadas por el viaje de Lagos a Silicon Valley están acompañadas de un proyecto de convertir al país en un centro de servicios tecnológicos y de varias dudas sobre si será capaz de lograrlo.

Por Andrés Azócar / Manu Chatlani


LOS ANFITRIONES DE LAGOS

Una vez en Estados Unidos, Ricardo Lagos se podrá dar un verdadero lujo por el que estarían dispuestos a dar sus vidas miles de entrepreneurs, inversores y reporteros: conversar, privadamente, con los dos hombres más ricos del mundo: Bill Gates y Larry Ellison. Estos "anfitriones", dueños de dos verdaderos imperios (Microsoft y Oracle), comparten una sola cosa: el odio que sienten el uno hacia el otro.

Larry Ellison, CEO de Oracle.

Edad: 56.

Fortuna: US$ 47.400 millones.

Criado en Chicago.

Principal sueño: "Ser el hombre más rico del mundo".

El proyecto más ambicioso: crear un software basado en internet, 100 % compatible con las bases de datos.

Su creencia más grande: el PC va a morir.

La frase: "Son todos unos perdedores", refiriéndose a la generación que egresaba de la Universidad de Yale.

Residencia: una réplica de un palacio japonés del siglo XVI, avaluada en US$ 40 millones.

Ropa: desde Armani, hasta Zegna.

Sus pasiones: los cascos samurai, un jet italiano y un gigantesco yate.

William H. Gates III,arquitecto de software de Microsoft y presidente del directorio.

Edad: 43.

Fortuna: US$ 56.400 millones.

Criado en Seattle.

Principal sueño: "Un PC en cada escritorio".

El proyecto más ambicioso: la estrategia .NET.

Su creencia más grande: a pesar del surgimiento de aparatos inalámbricos (PDA, celulares), el foco seguirá siendo el PC.

Un amigo: Steve Ballmer, CEO de Microsoft.

La frase: "No cometimos ningún delito".

Residencia: una casa "inteligente" de US$ 30 millones.

Ropa: Very Lands' End Sus pasiones: El golf y el bridge.

Hace tres semanas, Eduardo Bitrán visitó las oficinas de Oracle en Inglaterra. Era uno de los tantos viajes que el gerente general de la Fundación Chile realizaba al extranjero para analizar proyectos y buscar cooperación. La curiosidad fue que Bitrán vio que la revista de la compañía tenía en su portada al Servicio de Impuestos Internos (SII) de Chile y el artículo central dedicado al organismo tributario. Un proyecto que no ha pasado inadvertido por estos días, porque será la carta de presentación que el presidente Lagos usará para mostrar Chile en su viaje a Silicon Valley.

Cuando Lagos -y una comitiva de 150 empresarios- ponga sus pies en el aeropuerto de San Francisco, se convertirá en el segundo presidente latinoamericano en visitar oficialmente la "meca" del desarrollo tecnológico -el primero fue el presidente de Costa Rica- y el primero en entrevistarse con los dos hombres más ricos de EE.UU.: Bill Gates, cofundador de Microsoft, y Larry Ellison, CEO de Oracle. Además, por lo menos en términos de imagen, será el paso más grande que dará el presidente de Chile en su plan de situar al país en las fronteras de la tecnología, ya anunciado en el discurso del 21 de mayo pasado.

Sin embargo, la visita de Lagos no sólo está acompañada de certezas. Muchas dudas aparecen sobre cuáles son las cartas que el presidente mostrará en su viaje y en qué pie está Chile para encabezar las iniciativas tecnológicas en la región. Especialmente, el papel del Estado a la hora de aplicar la nueva economía, concepto denominado e-government.

Estas dudas van más allá de las dificultades naturales del país -tamaño del mercado y lejanía de los centros de discusión-, ya que existen otros problemas igualmente relevantes, como la educación, el marco legal necesario para el desarrollo de las nuevas tecnologías, el capital de riesgo, la capacitación, el manejo de inglés y la necesidad de un Estado proactivo y más centralizado. Pero sin duda, la mayor debilidad de Chile en el corto plazo es la poca penetración de internet. En Santiago, apenas un 10 % de la población está conectada a la red.

Por lo mismo, para atraer empresas como Cisco, Oracle, Microsoft, Intel y muchas otras que encabezan el desarrollo tecnológico, no basta un viaje. "Chile debe ser más agresivo", dice Juan Rada, vicepresidente de Oracle para Europa, Africa y Medio Oriente. Para estas compañías, Chile es uno de tantos países y no necesariamente una carta importante. Entonces, la pregunta es una: ¿Por qué invertir en Chile? En este sentido, las autoridades no aspiran a traer grandes negocios desde California. Tampoco a transformar a Chile en fabricante de computadoras ni productor de microchips y superconductores. Básicamente, los objetivos de la visita de Lagos son dos: posicionar a Chile como lugar de toma de decisiones de alta tecnología (poner al país como mapa de los CEO) y generar condiciones para acompañar los proyectos de inversión y desarrollar apoyos específicos a empresas. "No vamos a vender Chile. Vamos a mostrar lo que tenemos y lo que podemos hacer", explica el subsecretario de Telecomunicaciones, Christián Nicolai, y uno de los personeros claves en el proyecto de Lagos. En este sentido, la gran apuesta que está detrás es la posibilidad de que Chile se convierta en una plataforma de servicios para toda la región. "Por el desarrollo de la conectividad y de las telecomunicaciones en el país puede posicionarse en este tipo de instrumentos", enfatiza Eduardo Bitrán.

Básicamente, se está pensando en que con un desarrollo importante de la conectividad, la distancia de Chile con el resto del mundo sólo quedará a un click, lo que permitiría entregar servicios como call centers, market place, B2B y el ASP (ver recuadro). Una apuesta que está en la mente de Fernando Flores -uno de los organizadores del viaje-, en la del gobierno y en la empresa privada.

A pesar de la confianza que existe en este nicho, no hay unanimidad a la hora de hablar de la capacidad tecnológica instalada en Chile. No sólo por la baja penetración de internet y computadores, sino por el déficit en redes que existe en el país, una cifra que no deja de ser estimable, porque sólo en banda ancha se deberían invertir US$ 3 mil millones en los próximos años. "Chile está atrasado por la naturaleza del consumidor, por empresarios conservadores y por la falta de visión", explica Alvaro Croqueville, gerente general de Cisco System en el país.

La idea de convertir a Chile en un servidor para la región nació hace un año. En esa época, un grupo de Corfo y del Comité de Inversiones Extranjeras estuvo trabajando en Estados Unidos, específicamente en la Universidad de Sundebird, en donde se efectuó un análisis a más de 400 empresas, para determinar los intereses comunes a la hora de invertir fuera de EE.UU.

En ese lugar, distinguieron que la tendencia de los negocios digitales caminaba sobre tres rieles muy importantes: convergencia tecnológica (redes, bases de datos, masificación de los computadores); nueva estrategia corporativa de las empresas tecnológicas, más flexibles en la relocalización de sus filiales y, por último, que las comunidades de negocios ven a América Latina como un mercado muy atractivo. "Estas tres condiciones no se daban cinco años atrás y generaban un espacio para pensar en un nicho especial", comenta Mario Castillo, gerente de inversiones tecnológicas de Corfo.

También se determinó que no hay correlación entre inversión en tecnología con franquicias tributarias, pero sí las hay entre la inversión y el grado de conocimiento del país.

Por lo mismo, la base de lo que se mostrará en San José está resumida en un texto de cerca de 80 páginas, con una serie de estadísticas, que no sólo muestra a Chile como una nación inmersa en la nueva economía, sino que dedica un buen número de ellas a mostrar al país como sinónimo de seguridad y calidad de vida más alto de la región.

Según expertos en esta área, los problemas para el gobierno aparecerán cuando se enfaticen otros aspectos relacionados con el país, sobre todo, con el marco tecnológico que puede encontrar en Chile.

Juan Rada, uno de los ejecutivos que ha estado participando en el desarrollo del viaje, especialmente en la visita de Lagos a Oracle y la entrevista con el polémico Larry Ellison (ver recuadro), explica que sin desconocer la importancia del viaje, éste no es suficiente. En su opinión, el Estado debe tomar un rol proactivo para que Chile pueda consolidarse como líder. "Hoy se avanza, pero lento. Si se quiere ser un faro para la región, es indispensable que se democratice el acceso a internet. Hoy, sólo una elite puede acceder a la red", explica. En opinión de Rada, se debe aplicar una política de precios bajos en el acceso a internet. Eso fue lo que se hizo en Suecia a mediados de los 80, cuando el gobierno decretó una ley por la cual las empresas podían financiar la compra de computadoras para todos sus empleados, sin tener que pagar ningún tipo de impuestos.

Por otro lado, la visión de Rodrigo Alonso, gerente general de Microsoft Chile, se centra en analizar lo que puede y debe reflejar el país. "Estamos en la etapa 'archipiélagó: hay buenas iniciativas, aunque son islas. Ejemplos como los del SII son bastante viejos. Necesitamos nuevos casos", enfatiza.

En opinión de muchos de los entrevistados, una de las falencias que muestra el gobierno es la incorporación del e-government en la administración. Esta semana, se firmó un acuerdo entre AT&T Latinoamérica y el Ministerio del Interior, para desarrollar la intranet del Estado, pero estos esfuerzos aún son débiles. "Nos gustaría ir mucho más rápido, pero se está avanzando en materias como la ventanilla, la firma digital y el proyecto ChileCompras, que podría llegar a reducir en un 20 % los gastos del Estado", enfatiza Nicolai.

La importancia de la modernización del aparato público es relevante para dar credibilidad a los inversionistas. "El proyecto gobierno no es sólo creíble por un viaje, reuniones y la compañía de la prensa", asegura Rada. Y agrega: "Esto se construye produciendo demanda y necesidades de servicios y apetitos en la juventud. Eso es lo crítico".

Para muchos, este impulso debe darse a través de la centralización de las funciones al interior del Estado. "Hay muchos para una misma micro", asegura un ejecutivo. "Falta una institución que regule todo este cambio de la tecnología, liderado por el gobierno, pues hasta ahora todo lo que se ha avanzado ha sido producto de esfuerzos heroicos", dice Hernán Orellana, gerente general de Compaq.

En este sentido, al interior del gobierno se ha mencionado la creación de algún ministerio o subsecretaría de Tecnología, que permita concentrar todos los esfuerzos en esta materia y que hoy están básicamente impulsados por la Subtel. "La creación de una subsecretaría sería un buen paso para que los cambios vayan más rápido", confirma Eugenio Tironi, director de Tironi y Asociados. Pero según él, falta otro punto importante: "Debería incorporar más gente joven en el manejo de estas decisiones, porque es gente que ha crecido con la nueva economía".

Alvaro Croqueville, gerente general de Cisco Systems -otra de las compañías que recibirá a Lagos en Silicon Valley-, es aún más categórico. "En el gobierno hay muchos administradores, expertos computacionales que hicieron un par de cursitos, eran los encargados de comprar las computadoras y ahora son los 'expertos'", enfatiza.

Parece una obviedad, pero la importancia de la incorporación de las tecnologías de la información es un elemento para entregar vitalidad, eficiencia y menores costos. Una tendencia que necesariamente debería trasladarse a las municipalidades.

Por lo mismo, en enero de este año, el gobierno de Frei presentó "Chile: Hacia una Sociedad de la Información", un trabajo multidisciplinario que sugirió 61 medidas que deberían aplicarse para que el país tomara la delantera en materia tecnológica. De estas ideas, la actual administración sigue trabajando en 11 de ellas, que están centralizadas en el Comité de Coordinación Interministerial, que preside José de Gregorio.

Entre las principales estrategias, destaca el proyecto Enlaces, que apunta a conectar a más de 6 mil escuelas, dotándolas con 39 mil PCs con acceso a Internet. Además, esta la incursión del Estado en la compra de productos, iniciativa que descansa sobre el sitio Chilecompras.cl. Por último, se está elaborando un estudio sobre los trámites más engorrosos y solicitados por las personas, los que, en poco tiempo, estarán disponibles en la red.

A pocos días de que Lagos cumpla el primer paso de su gran apuesta por la tecnología, parece ser unánime que al ser Chile un mercado tan pequeño, tanto privados como el Estado deben generar las condiciones que permitan superar esta dificultad.

Quizás lo más claro para resumir una idea de lo que es proyecto país, sea lo expresado por el editor de la revista económica-tecnológica estadounidense Red Herring, Jason Pontin: "Para que la tecnología pueda cumplir sus funciones, los gobiernos del Tercer Mundo deben concertar la paz entre ellos, liberalizar sus mercados laborales, financieros y de telecomunicaciones; y deberán invertir en educación, salud y otros servicios sociales básicos".

La estrategia de Chile

Estaban indecisos. Los ejecutivos de Delta Airlines veían transcurrir el 2000 y todavía no habían tomado la gran decisión: dónde instalar su Centro de Contactos al Cliente en Latinoamérica. Fue por eso que, a comienzos del año, la Corfo organizó un viaje para que los ejecutivos de la aerolínea visitaran Chile -uno de los países en la lista- y vieran en terreno sus beneficios tecnológicos: existencia de redes de fibra óptica y la masificación de la telefonía móvil. Tras comprobar dichos atributos, vino el visto bueno y se materializó el negocio.

Esas condiciones, sumadas al interés del gobierno de Ricardo Lagos de potenciar a Chile como plataforma tecnológica, son las razones para plantear la transformación del país. ¿El objetivo? Convertir a Chile en un país incubador de ASP (Application Service Providers) o proveedores de aplicaciones y servicios. Estas empresas se encargan de operar y administrar -mayormente en línea- las aplicaciones de negocios de un tercero, operación por la que cobran montos mensuales.

"Con el desarrollo de la banda ancha y la fibra óptica, hay una gran ventaja para desarrollar sistemas de ASP", explica Eduardo Bitrán, gerente general de la Fundación Chile.

De acuerdo con la firma de estudios IDC, este año las compañías gastarán US$ 600 millones a nivel mundial en este tipo de servicios, cifra que llegará a US$ 8.000 millones el 2004.

La comodidad del servicio ha hecho que las grandes corporaciones suscriban este tipo de servicios, con lo que logran reducir los costos, aumentar la productividad y tener las últimas versiones de cada software.

Sin embargo, apostar todo el proyecto-país a esa carta no es la opción más aconsejable. De un tiempo a esta parte, dado el masivo crecimiento de la industria (similar a lo que pasó con el B2C), se ha desatado una aguda crisis al interior del mercado de las empresas que han incursionado en el negocio de los ASP.

"Ser sólo el ASP de Latinoamérica no es la mejor opción", explica Rodrigo Alonso, gerente general de Microsoft. "Es por eso que hay que pensar en servicios anexos, como el desarrollo y exportación de software".

Pero el plan de Chile contempla dicha ruta de escape. La idea es invertir en el desarrollo de software de negocios y multimedia, creados a partir de necesidades locales, pero que puedan ser exportados a otras latitudes. "Estamos trabajando en varios proyectos, en campos como los de la minería y salud", explica Gonzalo Rivas, gerente general de Corfo.

Gracias a la fabricación de software en un modelo de economía de escalas, se podrá ahorrar entre un 20 % y un 40 %, en comparación con otros mercados. Además, el desarrollo tecnológico del país permitirá la instalación de call centers y otros servicios relacionados con la tecnología.

Modelos a replicar:

La "internetización" del gobierno es una de las grandes metas de la administración de Ricardo Lagos. Para concretar ese objetivo, deberán diseñar un modelo propio o mirar hacia afuera y adaptar alguno de los modelos exitosos. Como el sueco, donde se masificó el acceso a internet y se invirtieron más de US$ 800 millones para construir la infraestructura de banda ancha. Pero si la idea es copiar, el modelo más prometedor es el que se está instaurando en Estados Unidos. El proyecto, encabezado por Bill Clinton, apunta a la modernización de todas las dependencias estatales y al traslado de varios de sus servicios a la red.

El largo proceso -la consolidación demorará entre seis y 10 años- presenta auspiciosos pronósticos. Entre ellos destaca la reducción de los empleados gubernamentales (25 %) y la posibilidad de recaudar impuestos a través de internet. Según un estudio elaborado por Forrester Research, el 2006 las entidades estatales norteamericanas recaudarán por esa vía el 15 % del total a recolectar (US$ 602 mil millones).

Para llegar a esas metas están trabajando. Y fuerte. Es por eso que el gobierno creó un portal denominado Firstgov.com, cuya misión es reunir, en una sola página, toda la información que circula en los 20.000 sitios estatales.

En forma paralela, se ha iniciado un traslado de los trámites burocráticos del mundo real a internet. Es por eso que, en algunos estados, gracias a un par de "clicks" se puede pagar la patente, cancelar las multas, entablar demandas e incluso, en el estado de Nevada, adquirir licencias matrimoniales.

Hasta ahora, los resultados han sido satisfactorios. En Arizona, por ejemplo, se instauró un sistema que permite que la inscripción de los automóviles se realice en el ciberespacio. Así, con el proceso en línea, el tiempo que dura el trámite se redujo de 45 minutos a tres, mientras que el costo de la operación cayó de US$ 6,60 a US$ 1,60. Gracias a esta disminución, las autoridades estatales están ahorrando más de US$ 1 millón al año.

Y si se trata de gastar menos, no se pueden dejar de lado las adquisiciones. El estado de Pensilvania estableció un mecanismo que permite comprar el carbón en línea. Esto le ha permitido ahorrar más de US$ 1 millón por cada US$ 10 millones en compras.

"El e-government va a ser más grande que el e-business", señaló recientemente el vocero de NIC, Rich Phillips. Su razonamiento es devastador. "Siempre vas a tener personas dispuestas a navegar en Barnes & Noble. Pero nunca tendrás un mercado para personas que quieren hacer la fila para renovar sus licencias de conducir".

Gobierno electrónico

El 21 de mayo, cuando el presidente Ricardo Lagos hizo un llamado a trabajar por incorporar las nuevas tecnologías en todos los ámbitos, no estaba elaborando frases aisladas. El proyecto de país del gobierno incluye un cambio en el modo de hacer las cosas: de hacerlas "mucho mejor".

Ese nuevo hacer requiere incorporar las nuevas tecnologías en todas las acciones cotidianas de las personas. Esto permitiría, por una parte, elevar la productividad de las empresas y, por otro lado, hacer mucho más eficiente la labor del Estado.

En esa línea de acción, la modernización del aparato estatal es central. La experiencia del Servicio de Impuestos Internos es muestra clara de que el impulso decidido en algunos temas marca pautas para el desarrollo nacional. Hay dos aspectos a señalar como principios generales. El primero es que todos, de una u otra manera, estamos obligados a interactuar con el Estado y, en la mayoría de los casos, no tenemos posibilidad de elección: nadie más que el Estado inscribe nacimientos y defunciones y -afortunadamente- nadie más cobra los impuestos. Entonces, es un deber del Estado tratar bien a sus ciudadanos y procurar mejorar las condiciones de calidad de vida de la gente, evitando constituirse en lo contrario.

El segundo es que el Estado se financia con los impuestos de todos nosotros, por lo tanto, hay un deber ético en hacer el mejor uso posible de dichos recursos y administrarlos con transparencia.

Las tecnologías de la información (TI) pueden ayudar en ambas direcciones. Por un lado, constituyen un instrumento poderoso para la gestión interna del gobierno, elevando la eficiencia organizacional, con lo cual facilita el cumplimiento de sus responsabilidades y compromisos con los ciudadanos. Internet permite reducir la burocracia, aportando al intercambio de información entre los servicios públicos, desarrollando sistemas de gestión más integrados e inteligentes, permitiendo con ello ahorrar recursos en la administración del sistema, para darle un uso más productivo.

Desde el punto de vista de los ciudadanos, la TI permite desarrollar nuevas formas de interacción entre ellos y el Estado, de modo de acercar su acción a las necesidades de la gente. De esta forma, el gobierno electrónico puede estar a disposición de los ciudadanos las 24 horas del día, los 7 días de la semana, en cualquier lugar de Chile. Al mismo tiempo que internet ponga al Estado en cada computador, el gobierno dispone de la capacidad de focalizar determinados esfuerzos para grupos más desprotegidos. La relación entre los ciudadanos y el Estado se dejará de asociar así a largas colas, transformándose en un intercambio sencillo, amable, rápido y eficiente.

Desde la Subsecretaría de Telecomunicaciones estamos apoyando decididamente los esfuerzos conducidos por el Comité de Modernización del Estado y coordinado por el Ministerio Secretaría General de la Presidencia, para avanzar con mayor prontitud en los desafíos del gobierno electrónico. En este sentido, esta es la oportunidad de dar el salto cualitativo para convertir al Estado en uno de los más modernos del mundo, orientado por los ciudadanos y sus necesidades y que cumple de la mejor forma con sus responsabilidades. El desafío es grande, pero estamos convencidos de que en alianza con el sector privado cumpliremos con las metas señaladas.

Peregrinación al Valle de Silicio

Durante la semana que se inicia el lunes 27 de noviembre, el Presidente de la República, junto con una numerosa comitiva empresarial, realizará un viaje a Silicon Valley, el corazón de la industria tecnológica de EE.UU. y del mundo. En ese valle, al sur de San Francisco, se ha producido en los últimos 25 años la mayor creación de riqueza de la historia de la humanidad. En algunas décadas, los historiadores escribirán sobre los telúricos efectos que la revolución tecnológica gatillada por las mujeres y hombres de esa región produjeron a fines del siglo XX e inicios del XXI. Entre otras cosas, se puede mencionar que la caída del socialismo real y el triunfo del capitalismo de fines del siglo XX se deben ambos en parte a la increíble avalancha de innovación, productividad y riqueza que han emergido de esa región tan parecida geográficamente a Chile.

El plantear este viaje es una gran idea. Desde ya, pienso que es mucho mejor para un presidente de Chile ir a Silicon Valley que a las múltiples cumbres llenas de buenos propósitos y vacías de resultados a las que suelen acudir los dignatarios del mundo. Sin embargo, humildemente, temo que el propósito del viaje está equivocado. La verdad es que, más que vender a Chile a un grupo de empresas que saben perfectamente qué deben hacer con su dinero y que si no han llegado en masa por nuestras costas por algo será, lo importante sería que el presidente y su comitiva consideren este viaje como el inicio de la revolución "Meiji" chilena. Esta última fue el proceso por el cual la elite social de Japón, cerca de 1860, recorrió el mundo occidental para aprender qué debían hacer para evitar que su país, una sofisticada sociedad medieval, fuera arrasado y colonizado por la revolución industrial y sus líderes. Lo que estaba pasando en China.

Este debe ser un viaje de aprendizaje, en donde los empresarios, pero sobre todo los funcionarios del Estado, deben preguntar a sus interlocutores con humildad y apertura de mente qué debe hacer Chile para generar una infraestructura institucional que permita justamente crear en nuestra patria el caldo de cultivo desde el cual emergerá la innovación y la riqueza. Entiendo que el presidente se juntará con algunos de los empresarios más destacados de esa zona. Me gustaría también oír que se juntó, al igual que los funcionarios relacionados con el mercado de valores que lo acompañen, con los principales actores de la industria del capital de riesgo. Sin ésta, Silicon Valley no sería más que un puñado de científicos haciendo innovación de punta, pero sin crear riqueza (esto es, poner la innovación al servicio de la gente), como pueden existir en Rusia o en universidades europeas.

Es el capital de riesgo la savia que mueve al Valle de Silicio. La fotosíntesis, el afán de lucro. El sol corresponde a la institucionalidad jurídico-administrativa que regula (y no asfixia) al mercado de capitales norteamericano. En 1999, según la revista Redherring (el presidente no debería desembarcar allá sin haber leído un ejemplar, por lo menos), se realizaron inversiones de capital de riesgo por US$ 37.300 millones en 3.153 empresas. Esta cifra era de US$ 10.800 y 1838 empresas en 1997. Entre 1975 y 1979, la suma total de capital de riesgo no superó los US$ 900 millones (30 veces menos que hoy).

¿Qué pasó entre medio? Las autoridades permitieron que los fondos de pensiones norteamericanos invirtieran parte de sus dineros en capital de riesgo. Estos pasaron de financiar un 15 % del total de inversiones de riesgo, a un 50 %. Ello generó un auge sin precedente en la innovación representada como nuevas patentes inscritas. Según dos profesores de Harvard, el capital de riesgo, aunque sólo representa el 3 % de los presupuestos de investigación y desarrollo, es responsable del 15 % de las patentes nuevas.

De esta manera, es clave generar una industria de capital de riesgo en Chile. Para ello, una condición sine qua non es la reingeniería de nuestro mercado de capitales, asfixiado por el tutelaje de cientos de microregulaciones aplicadas con celo por las respectivas superintendencias. Sin este cambio, la peregrinación al Valle del Silicio será un mero ejercicio de relaciones públicas.

(Fuente: Qué Pasa, 26 de noviembre 2000)