Conflicto:
Impuesto al pisco tiene en pie de guerra a los valles del Norte Chico

- Chile se comprometió -por presiones de los fabricantes británicos de whisky- a elevar en 6% el gravamen al licor criollo, pero muchos pequeños productores del Limarí y del Elqui no soportarán el mayor costo.

- Banderas negras flamean en Ovalle, mientras empiezan a darles la uva a los animales.

- Grandes procesadoras ya anunciaron que el 14% de la próxima cosecha no la comprarán... mal pronóstico para el famoso burro Ruperto que vive en Montegrande.

Por Francisco Jara A.
Fotos: Iván Lepe G.


Dentro de algunos años, beber un pisco sour quizás sea un lujo para los chilenos. Así lo creen agricultores, autoridades y ejecutivos de las empresas pisqueras de los valles de los ríos Elqui y Limarí, quienes ven cómo esta actividad, que por décadas ha sido el motor de la economía local, enfrenta una amenaza proveniente de Europa.

La producción pisquera, que da empleo a la mayoría de los habitantes de ciudades como Ovalle y Vicuña, ve peligrar su futuro por una inminente alza del impuesto del 25 al 31% debido a un compromiso suscrito por el gobierno chileno ante la Organización Mundial de Comercio (OMC), luego de denuncias por discriminación presentadas por productores británicos de whisky.

Si aumenta el impuesto a este licor típico de nuestro país, la industria deberá pagar unos 3.000 millones de pesos adicionales en impuesto cada año. Como parece imposible traspasar este mayor gasto a los consumidores, las autoridades locales temen que este costo tengan que pagarlo los millares de pequeños productores de uva pisquera que venden sus cosechas a Capel y Control. Estas son prácticamente las únicas empresas chilenas que han logrado sobrevivir exitosamente como cooperativas, lo que permite a estos agricultores contar con una serie de garantías que no tienen los productores independientes.

Pero estos pequeños agricultores de Elqui y Limarí, muchos de los cuales pasaron de campesinos asalariados a propietarios durante la reforma agraria, no están en condiciones de absorber el costo de este gravamen.

Por ello hay habitantes de ciudades como Ovalle y de pueblos como Montegrande, donde vivía Gabriela Mistral, que se sienten muy amenazados.

Aunque todos están molestos, en la zona se comenta, en broma, que hasta el burro Ruperto, la cara visible del comercial de TV del pisco Los artesanos de Cochiguaz , está enojado por este tributo.

Sólo se puede fabricar en cinco valles

Las autoridades municipales de Ovalle creen que la Cancillería chilena acogió livianamente las demandas de los productores británicos y no imaginó el problema económico y social que esto provocaría en la agricultura de las regiones de Atacama y Coquimbo, donde el clima templado y la escasez de lluvias permiten un desarrollo de las uvas utilizando pocos fertilizantes y pesticidas.

El 80% de la uva de la región se destina a la producción de pisco, dice el alcalde (s) de Ovalle, Claudio Rentería. No sé qué vamos a hacer si aumenta el impuesto. Aquí puede pasar lo mismo que en Lota después del cierre de la mina.

Por ello, las empresas pisqueras, los comerciantes locales, los parlamentarios de la zona y las autoridades municipales están coordinando acciones para impedir que se suba el gravamen, licor que tiene una denominación de origen establecida por ley, por lo que sólo puede ser producido en los valles de Copiapó, Huasco, Elqui, Limarí y Choapa.

Unas 3.000 familias producen uva pisquera en las regiones Tercera y Cuarta. En torno a esta actividad, que mueve unos 50.000 millones de pesos anuales, viven unas 70.000 personas entre agricultores, temporeros, transportistas y comerciantes. Cinco millones de cajas de pisco de doce botellas se producen anualmente; casi en su totalidad se consumen dentro del país, pues no ha sido posible colocar el pisco chileno masivamente en los mercados externos.

Ya a comienzos de los años 30 comenzó la producción organizada, cuando se formaron las dos grandes cooperativas que existen hasta hoy: Capel, creada por agricultores, y Control, por dueños de destilerías.

En los últimos años, estas empresas han ido adquiriendo a otras pequeñas y desarrollaron nuevas marcas. Tienen un peculiar sistema de pago por la uva que reciben sus plantas: dividen el monto en doce cuotas mensuales. En la actualidad cada productor recibe
4,2 pesos mensuales por kilo.

El último día del mes, las cooperativas pagan. Los agricultores cooperados cambian los cheques y hacen sus compras. Esto genera un impulso que mueve a toda la banca y comercio de la zona. Si decae la actividad pisquera, todo decae por efecto dominó.

Ciudad llena de banderas negras

Para expresar su rechazo al alza del tributo, los productores de uva pisquera han realizado protestas callejeras, tanto en ciudades de la región como en Santiago, las que son respaldadas por los parlamentarios de la zona. La propia senadora UDI Evelyn Matthei, quien hace dos años convocó a un boicot (que no dio resultados) contra el whisky por la detención del senador Augusto Pinochet en Londres, encabezó hace unos días un protesta frente al Palacio de la Moneda con megáfono en mano.

En Ovalle ondean banderas negras en prácticamente todos los postes del alumbrado público de la ciudad. Es una campaña lanzada conjuntamente por las pisqueras y por la Cámara de Comercio, apoyada por el alcalde Alberto Gallardo (RN).

Es que esta ciudad del valle del Limarí vive principalmente del licor, pues le ha quitado silenciosamente a Vicuña la condición de capital del pisco, debido a que ahora posee mayor superficie apta para estos cultivos.

Ya casi el 60% de la materia prima del pisco procede de Ovalle y de los 132 pueblos que tiene esta zona del Limarí, aunque las plantas procesadoras están en La Serena y Vicuña.

La situación es crítica, porque en los últimos tres años ha caído vertiginosamente el monto pagado por las pisqueras por cada kilo de uva pisquera aportado por sus agricultores: de 15 pesos mensuales, a 4,2 pesos. Si la uva es de menor calidad y grado (alcohólico), el precio es aún menor.

Les dan las uvas a los cerdos

Los productores han sufrido varios golpes en el último tiempo. Uno de ellos explicó que Pisco Control les informó que en la próxima vendimia sólo aceptará el 86% de las uvas que recibió la temporada pasada. El otro 14% me lo voy a tener que comer, hacer chicha o vender como fruta fresca, indicó.

Según agrónomos de la Municipalidad de Ovalle, la merma del 14% implica que este verano unos siete millones de kilos de uva no van a entrar al sistema pisquero. Autoridades locales estiman que si el nuevo impuesto entra en vigencia, el precio podría bajar a la mitad.

De hecho, ya hay pequeños agricultores que prefieren darles las uvas a los chanchos en vez de cosecharlas. Me salía más caro contratar trabajadores que dejárselas a los animales, explicó Hernán Toro, de Montegrande.

Toro dice que el nuevo gravamen amenaza a los habitantes del pueblito donde vivió su niñez -y donde está sepultada- la premio nobel Gabriela Mistral pues al igual que en gran parte del valle del Elqui, más del 90% de la gente vive de la producción pisquera. Sólo el 2% vive del turismo, explica su nieto Richard, quien tiene un restaurante frente a la escuela donde vivía la poetisa.

Hernán Toro recuerda que el año pasado, cuando lanzó su candidatura a la Presidencia en Montegrande, Ricardo Lagos prometió que no alteraría las normas de la actividad pisquera. Pero qué no ha prometido Lagos, agrega su nieto.

Este pueblito de 485 habitantes, donde más de 150.000 turistas llegan cada verano, posee un nuevo atractivo para los visitantes: el burro Ruperto, quien tiene su establo junto a una destilería de exhibición, situada frente a la tumba de la escritora. Los lugareños dicen, bromeando, que hasta este animal está molesto con el nuevo tributo.n

Aceite y vino en vez de pisco

Como sienten que está amenazada la esencia de su negocio, los ejecutivos de Capel y Control, así como diversos productores, están haciendo esfuerzos por diversificar su producción, reducir sus costos o cambiar de giro dentro del negocio agrícola. Capel está desarrollando un prometedor negocio de vinos y mosto (jugo de uva concentrado) en la planta de La Chimba de Ovalle. Allí se produce el vino 1.100 de la viña Francisco de Aguirre y otros vinos en envase tetra pack (cajas).

También puso en marcha un programa piloto de producción de aceite de oliva, que este año tuvo su primera cosecha, explica el gerente de Capel en Ovalle, Rodrigo Carmona. Luego de la primera cosecha, el aceite fue elaborado en una planta externa en la zona de Curicó, pero Capel planea construir su propia fábrica en la zona de Ovalle si los resultados son auspiciosos.

Si estos proyectos prosperan, muchos agricultores podrían reconvertirse como aceituneros o vineros, dejando atrás décadas de trabajo como pisqueros. Si estos nuevos negocios no prosperan, podrían ir a la quiebra por el nuevo tributo y dejar de producir uvas. Por ello se teme que dentro de pocos años, beber un pisco sour se convierta en un lujo.


(Fuente: La Segunda, 30 de noviembre 2000)