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* En el mundo moderno no existe trabajo que no vaya a ser reinventado dentro de los próximos 10 años. Así es que los expertos recomiendan tomar la iniciativa. ¿Qué hacer? Las sugerencias van desde administrar su carrera como la de una estrella de Hollywood, hasta cosas tan simples como la práctica constante. |
Claves:
Si su idea de hacer una carrera profesional es ingresar a una empresa y esperar a que, con el paso de los años, lo vayan promoviendo de un cargo a otro, sus posibilidades de éxito son tan remotas como las de ganar el Loto o el Kino.
Es que, en el mundo moderno, el trabajo -el suyo y el mío- serán reinventados en los próximos 10 años. Por eso, "aquellos profesionales que no nos demos el tiempo de definir qué es lo que hace que una organización esté dispuesta a contratar nuestros servicios, cuál es el valor agregado que ofrecemos, van a estar totalmente perdidos", indica el director de Micarrera.net, Rodrigo del Campo.
¿Qué hacer, entonces, para planificar una carrera exitosa? Tom Peters entrega algunas sugerencias en su libro "The brand you 50", que Rodrigo del Campo resumió así:
¿Parece muy difícil de realizar? El consultor internacional en estrategias de recursos humanos y organización de la consultora de empresas Orienta, Oscar Tromben, recomienda utilizar un instrumento francés que permite planificar una carrera exitosa: el balance de competencia. Esta metodología, explica Tromben, "es como un chequeo médico en lo laboral", que incluso es reconocido y financiado en parte por el Sence (Servicio Nacional de Capacitación y Empleo).
Parte por responder preguntas como ¿qué he hecho? ¿qué he logrado con lo que he estado haciendo? ¿hacia dónde quiero ir? De esta forma se define la meta. No se trata de decir "quiero ser gerente", sino: "quiero ser un experto en esta área", o "me interesa ejercer cargos que impliquen poder", o "no me interesa el poder, sino ejercer esta profesión en un contexto más agradable y sin responsabilidades administrativas", por ejemplo.
Una vez definida la meta, explica Tromben, es necesario definir qué situaciones laborales le permiten cumplirlas y qué competencias se necesitan -¿liderazgo, manejo financiero, capacidad ténica?- e identificar dónde las puede adquirir, explica Tromben.
El consultor recuerda que las competencias no necesariamente se adquieren en centros de estudio. Si su meta es ser el más eficiente gerente general de una empresa, para ese objetivo puede ser útil primero dirigir la sucursal de Valparaíso, porque ella tiene una estructura similar, pero a menor escala.
La idea, resalta Tromben, es definir bien las etapas a cumplir. Además, hay que contar con un plan de desarrollo personal, que incluye el área de aprendizaje como cursos, seminarios, responsabilidades a tomar.
Una vez que se han desarrollado las competencias que se requieren, la tarea es más fácil. A André Agassi le preguntaron una vez en qué pensaba cuando va a pegarle a la pelota en un partido. Él, luego de mirar con incredulidad, respondió: "yo no pienso, sólo juego", cuenta Tromben.
En todo caso, la práctica es vital para la formación de cualquier profesional, Rodrigo del Campo recuerda que, hasta poco antes de morir, el pianista chillanejo Claudio Arrau practicaba seis horas diarias. "Si una persona que fue considerada un genio desde niño necesitaba practicar intensamente, qué queda para el resto de nosotros que no somos tan genios", afirma Del Campo.
Y si lo que le complica es cómo administrar su carrera, Del Campo también entrega un consejo sencillo: "Guíese por las estrellas", pero no las que están en el cielo, sino las de Hollywood.
A principios del siglo XX, cuando nació la industria cinematográfica, los estudios desarrollaban películas y tenían personal empleado, incluidos los actores. Los sueldos no eran espectaculares, pero daban "seguridad" de un empleo estable. Con el tiempo, los actores "estrella" comenzaron a pedir una remuneración más acorde con los ingresos que generaban al estudio. Esto no fue sostenible y, con la creación de United Artists, por Charles Chaplin, comenzó la contratación de actores para cada proyecto por separado. Eso permitía remunerarlos de acuerdo a su contribución.
Hoy los estudios casi no contratan actores por contrato fijo y no deja de sorprender los sueldos que reciben por cada película, aunque a cambio de un grado de incertidumbre, porque si una estrella tiene dos o tres películas de mala taquilla, su sueldo futuro seguramente se verá mermado.
En resumen, dice Del campo: Hay grandes oportunidades cuando decidimos hacernos cargo de nuestras carreras.
Junto con estas oportunidades vienen algunos riesgos.
La forma de sobreponernos a ellos es desarrollando nuestra capacidad habilidades, hábitos y todo lo que se define como profesional.
(Fuente: La Tercera, 17 de diciembre 2000)