Producto del crecimiento económico en los '90:
Cómo cambió la clase alta y baja en Chile

María de los Angeles Avilés


* Según la firma Iccom-Novaction, el ingreso del grupo más pobre creció un 71% entre 1984 y 2000, mientras que en el sector alto la variación fue de 40%. Estudio del INE dice que también hubo cambios en la estructura de gastos e ambos estratos.

Los años pasan y, además de envejecer, el mundo se moderniza. El mercado crece y ofrece nuevas y diversas opciones. Para todos los gustos y para todos los bolsillos. ¿Quién iba imaginar que los celulares dejarían de ser exclusividad del segmento ABC1? Hoy, aunque las menos, es posible encontrar uno de estos aparatos entre quienes tienen un ingreso promedio por hogar de $ 120.000 mensuales.

Es que hoy los pobres son menos pobres que antes. A pesar de que la realidad económica de las clases alta y baja en Chile sigue siendo muy diferente, en las últimas dos décadas ambas ha sido beneficiadas por el crecimiento del país, que ha permitido a los chilenos adquirir productos que antes no estaban a su alcance. Incluso más, el segmento más pobre de la población -la denominada clase E del sistema de estratificación socio económica- muestra una variación mayor en su nivel de ingresos, comparado con el ABC1.

Según cálculos realizados en base a un estudio de Iccom-Novaction, el ingreso de los primeros creció 71% desde 1984 al 2000, mientras el de los segundos aumentó 40% en el mismo período.

El director de la consultora de estudios de mercado Adimark, Roberto Méndez, indicó que "esta extraordinaria expansión económica permitió que muchas familias salieran de la pobreza. A fines de los '80 los pobres alcanzaban a un 45% de la población y en el '90 a 17%", aunque agregó que actualmente estas cifras se han mantenido como consecuencia de la crisis económica.

Un estudio realizado por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) en 1996-97 indica que la estructura del gasto entre los diferentes grupos socioeconómicos sufrió un significativo cambio desde el período 1987-88 hasta el 1996-97.

ABC1 y D: ¿Semejantes?

Se ha puesto a pensar en lo parecidos que pueden ser los grupos socioeconómicos ABC1 y E. ¿Cómo?, es la pregunta, si cada uno de ellos se sitúa en extremos diferentes de una misma balanza. Sin embargo, los expertos dicen que la clase alta y la baja tienen actitudes valóricas similares.

El director de Adimark, Roberto Méndez, dijo que ambas clases tienen una visión determinista de su condición. Es decir, los pobres saben que lo son y ven muy difícil la posibilidad de prosperar. A la inversa sucede en el ABC1: aunque muchas veces se preocupen por la situación económica del país, no creen que su situación vaya a cambiar.

Por esto mismo, son más rígidos. "Ideológicamente, tienen posiciones más conservadoras, a diferencia de la clase media que no es estática, sino más liberal y tolerante", precisa Méndez.

Las mujeres también se parecen. La mayoría se queda en la casa cuidando a su familia, que, por lo general, es numerosa. Sin embargo, en el caso de las ABC1, dice Eugenio Tironi, muchas veces se dedican a actividades artísticas y filantrópicas. En cambio, indica Méndez, las E no trabajan porque no poseen oportunidades de empleo por su baja preparación.

Los alimentos siguen siendo el principal ítem de gasto para todos los segmentos socioeconómicos. No obstante, el peso de la alimentación en la canasta del quintil más pobre de la población disminuyó en 8,7 puntos porcentuales y hoy representa el 43,6% del total de su ingreso. En tanto, aumentó la ponderación de los gastos en equipamiento y cuidado de la casa, comunicaciones y en recreación.

En el quintil de mayores ingresos, en tanto, aumenta principalmente el gasto en otros bienes y servicios (de 6,7% a 9,7%), enseñanza (de 5,7% a 8,7%) y recreación (4,5% a 5,8%).

La realidad

Aunque la evolución sea positiva y muchos, gracias a los niveles de crecimiento experimentados por el país, hayan podido salir de la pobreza, lo cierto es que los pobres aún son muchos. De acuerdo a Iccom-Novaction actualmente un 14% de la población es de escasos recursos. Es decir, 2.131.393 personas reciben un ingreso promedio de $120.000 mensuales por hogar.

Con esas entradas es muy difícil vivir en buenas condiciones. Por lo mismo, viven en sectores muy populares, pobres, peligrosos y con poca urbanización. Si les alcanza para una casa, está en malas condiciones y en ella generalmente vive más gente de la que cabe realmente. Tienen televisor color, refrigerador e incluso la cocina en el living, compartimiento que, además, tiene camas para aprovechar el espacio.

En su tiempo libre, por lo general, juegan una "pichanga" en la escuela del barrio. Si sus recursos se lo permiten compran una revista que, generalmente, trata temas del corazón y cuando leen el diario prefieren uno popular.

Clase D: Entre pobreza y clase media

No hay coincidencia. Para algunos la clase D es un grupo medio bajo y para otros es cercano a la pobreza.

Según Roberto Méndez, de Adimark, "es un error semántico hablar de esta clase como baja, porque ellos mismos se definen como clase media". Además, agregó, "son personas más individualistas y de mentalidad más o menos parecida a los de clase media. Tienen capacidad de consumo que es más limitada, pero leen el diario, comen fuera de la casa con cierta frecuencia y algunos tienen vehículo", precisa.

Desde Iccom, esta idea no es compartida. Para ellos la clase D es baja, porque no poseen el dinero necesario para realizar sus aspiraciones. Sin embargo, aclaran que la brecha entre éstos y los E es inmensa, situación que no se da con los C3.

De acuerdo al estudio entregado por Iccom-Novaction los D representan el 42,7% de la población. Viven en grandes pooblaciones antiguas ubicadas en sectores viejos de Santiago, de tipo popular y de gran densidad. Su vivienda es pequeña, de material ligero y generalmente tiene ampliaciones y agregados. Se ubican en las comunas de Cerro Navia, Recoleta, Conchalí, El Bosque y Pedro Aguirre Cerda.

El jefe de hogar, por lo general, tiene estudios básicos o medios incompletos, sin embargo, hay una evolución en cuanto al nivel de aprendizaje. No tienen profesión y casi siempre son obreros, empleados de nivel bajo (junior), empleadas domésticas, lavanderas, costureras y jardineros. El ingreso promedio por hogar es de $ 320.000 mensuales, con un mínimo de $ 245.000 y un máximo de $ 440.000.

Asimismo, dice el estudio, el jefe de hogar posee educación limitada que, como promedio, no sobrepasa los cinco años. Con trabajos ocasionales y pololos logran llevar un poco de plata al hogar. En muchas ocasiones se suben a las micros para vender verdaderos "combos": por $ 500 un set de cuchillos, un encendedor de cocina, pilas y cuatro lápices pasta (verde, azul, rojo y negro).

Los niños que viven en las cercanías de la población, se juntan a jugar a las bolitas, el trompo y el emboque.

Dadas estas condiciones, Méndez, de Adimark, define a este grupo como pesimista, que ve con pocas esperanzas la posibilidad de salir del estado de la pobreza, porque "tiene una situación de familia pobre, ellos son pobres y, probablemente, sus hijos también, entonces no se esfuerzan por mejorar su condición". Por lo mismo, "cada vez es más difícil sacarlos de ahí", añade.

El sociólogo Eugenio Tironi coincide con esta percepción y agrega que "son personas que por razones de educación y de su contexto familiar no tienen la visión de salir por sí solas de su condición, entonces, se aferran a ciertos empleos".

Afirma que existen algunos grupos que ni siquiera tienen acceso a esos empleos básicos (aseadores, lavadores de autos, etc. "Está comprobado que ellos no salen adelante ni por el chorreo", dice.

En general, las personas que forman parte de la clase E esperan que la ayuda llegue del Estado y de las instituciones de beneficencia, "lo que atenta también contra la posibilidad de surgir", ya que no tienen iniciativa propia, aclara Méndez.

El otro extremo

Al otro lado de la medalla se ubican aquellos que no tienen problemas económicos. Según los cálculos realizados en base a Iccom-Novaction el ingreso de este grupo socioeconómico creció 40% entre 1984 y el 2000. Como se puede apreciar a ellos también los benefició el crecimiento económico del país. De este modo, han podido adquirir nuevos y más modernos implementos. Ahora, por ejemplo, en vez de irse en auto a los lagos del sur optan por el avión e incluso por el helicóptero.

El grupo ABC1 representa a un 4,7% de la población nacional, según Iccom-Novaction. Esto significa que 721.517 personas que por hogar reciben un ingreso promedio de $ 2.400.000 mensuales. Con esa plata no sólo se pueden mandar hacer a su gusto un auto último modelo de una finísima marca, sino que además pueden comprarse una 4x4 full equipo especial para irse a recorrer el sur del país.

Viven en los mejores sectores de la ciudad, rodeados de plazas y parques donde las nanas llevan a los niños a jugar a los columpios. Tienen casas enormes o departamentos de lujo, de construcción nueva y de bonita apariencia.

Sus jefes de hogar son profesionales universitarios con carreras de prestigio y con posibles estudios de postgrado, por lo que tienen una escolaridad promedio de 17 a 20 años. En su mayoría son gerentes generales, empresarios de grandes y medianas empresas y altos ejecutivos.

Se caracterizan por ser personas cultas, que gustan del arte. No es raro verlos todas las semanas asistir a algún espectáculo internacional en el Teatro Municipal. Son socios de algún club deportivo como el Club de la Unión, el Club de Polo y Equitación San Cristóbal y el Club de Golf, entre otros. Generalmente, practican polo, golf, equitación, esquí y deportes acuáticos.

Según Tironi "es una clase cada vez más globalizada que pertenece más a una cierta elite mundial que a una estructura social nacional. Está más al día sobre lo que se publica en revistas internacionales de lo que está pasando en el país". Asimismo, "se siente mucho más cómoda compartiendo con sus pares en el resto del mundo que con nacionales de grupos medios o bajos".

Según Méndez esta clase está permanentemente optimista debido a su buena situación y, asimismo, al crecimiento sostenido que tuvo el país en los últimos 20 años. Sin embargo, agrega, durante los últimos tres años se los ha visto un poco más preocupados, "por la crisis económica que afecta a Chile y por su situación política".

Ambas clases socioeconómicas están preocupadas por la crisis que vive el país. Claro que en diferentes parámetros. Los ABC1 temen por sus inversiones y sus negocios. A los E les asusta no tener comida para alimentar a su familia. El país ha crecido, pero, a pesar que algunas personas de bajos recursos puedan comprarse un celular, lo cierto es que aún viven en condiciones precarias y es muy difícil que de allí salgan. No obstante, existe consenso que con educación y capacitación es más sencillo poder subir de rango socioeconómico.

(Fuente: La Tercera, 21 de enero 2001)