Nueva Economía:
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* La precariedad laboral se dispara en la empresas de la nueva economía |
Habrá un tiempo en el que algún catedrático de economía vuelva la vista al cambio de milenio y eche una mirada desapasionada a aquellos locos inversores y sus locas puntocom. Algún día, ese mismo catedrático recibirá un Premio Nobel por explicar cómo fue posible semejante burbuja económica, cómo el capitalismo tardío permitió una explosión semejante de empresas incapaces de generar beneficios, y por qué
Amazon.com se ganó los apodos de Amazon.con (Amazon.estafa) o Amazon.org, por parecer más bien una institución sin ánimo de lucro.Eso ocurrirá, si ocurre, en un futuro que no podemos ver. Lo que sí es muy visible hoy mismo es la precariedad que cada vez afecta más a los empleos de la "Nueva economía". En estos días, los trabajadores de numerosas puntocom estadounidenses abandonan la oficina con una copia en diskette de su libro de direcciones, sus marcadores y su curriculum vitae. No saben si al día siguiente serán despedidos súbitamente, verán cerradas sus cuentas de email, vedado el acceso a "sus" ordenadores y echados a patadas a la calle.
A veces una regulación de plantilla se despacha en reuniones de media hora. A veces, como en el caso de la revista
The Industry Standard , se tiene la sorpresa de leer sobre la propia reducción de personal en la misma publicación para la que se pensaba trabajar. Con más de 12.000 empleados despedidos en EE.UU. en el primer mes del 2001, las liquidaciones de puntocom se suceden tan vertiginosamente como su creación en tiempos más felices.Si hubo un beneficiario de la locura del bienio 1999-2000, cuando se sucedían las recepciones para captar inversores, fueron claramente las empresas de catering y servicios, la "Vieja economía" en suma. Y las cosas, parece, no han cambiado mucho. Efectivamente, la "Nueva economía" sigue apoyando a la "Vieja", y si hay dos profesiones revitalizadas en los últimos meses, son la de guardia de seguridad y subastador.
El primero ayuda a poner en la calle a los despedidos en el menor tiempo posible, con la mayor eficiencia, y evitando que desaparezcan equipos como ordenadores portátiles modelo último grito. El segundo liquida los bienes de las puntocom, en subastas que pueden incluir desde flamantes Pentiums III o Thinkpads de IBM hasta prosaicas sillas de escritorio o una aspiradora. Así, una firma de subastas como
Cowan Alexander Equipment Group llegó a organizar unas 40 subastas de puntocoms el año pasado y prevé al menos cinco para los próximos tres meses. Nada de comprar dominios desde el otro rincón del globo: el cliente aparece, paga y se lleva a casa, en sus manos, ese monitor de pantalla plana que siempre soñó adquirir a mitad de precio. "Vieja Economía" pura y dura.(31 de enero 2001)