LAS MUJERES MÁS INFLUYENTES EN LA BOLSA ESTADOUNIDENSE:
Las Reinas de Wall Street

Están en la cúspide del competitivo mundo de las acciones y los bonos en el corazón financiero internacional. No son muchas, pero sí lo suficientemente destacadas para dar que hablar y provocar remezones en los mercados con sus recomendaciones. En común tienen que trabajan bastantes horas al día para lograr triunfar y obtener recompensas, sedice, de hasta US$15 millones por año.

Maria Cristina Silva M.


LOS más prestigiosos analistas de Wall Street parecen miembros de una casta privilegiada. Tienen acceso a eventos exclusivos como conferencias de alto nivel, se relacionan codo a codo con los máximos ejecutivos de las compañías "top", y están siempre al día gracias a los completos informes que reciben de diversos centros de investigación.

Si bien se podría pensar que sus mejores ideas surgen gracias a sus contactos y recursos de alto nivel, estos expertos aseguran que sus ocurrencias suelen provenir de hechos simples y situaciones cotidianas - como un paseo por un mall o una rápida revisión de alguna revista- , y de un olfato único que les permite intuir por dónde va las esquivas tendencias del mercado.

Y, en esto último, las mujeres tienen una gran ventaja. El "sexto sentido" que se suele atribuir al sexo femenino probablemente explica el hecho de que, si bien no son muchas, las analistas de Wall Street suelen alcanzar un sitial destacado.

Mary Meeker, analista de Internet de Morgan Stanley; Abby Joseph Cohen, jefa de Estrategia Financiera de Goldman Sachs; Elizabeth Mackay, jefa de Inversión Estratégica de Bear Stearns y Christine Callies, estratega de inversiones de Merrill Lynch; son fieles representantes de este grupo selecto de mujeres que se han hecho famosas por el poder que sus palabras tienen en el movimiento de los mercados.

Externamente no tienen mayor parecido: Meeker y Cohen tienen un look casual, mientras que Mackay y Callies son de esas mujeres perfectas a quienes no se les mueve ni un pelo. Pero si uno repara en ellas con detención, descubre que tienen mucho en común, principalmente el haber logrado triunfar en el competitivo y predominantemente masculino mundo de Wall Street.

Además, coinciden en haber estudiado en prestigiosas universidades estadounidenses (Meeker y Cohen se graduaron en la Universidad de Cornell, y Callies en Northwestern), tener una destacable trayectoria como analistas de distintas instituciones neoyorquinas, y ser sumamente trabajadoras.

Figura mítica

Hace ya varios años que la fama visitó a Mary Meeker, conocida como la "Reina de la Red". Ha sido portada de revistas y protagonista de extensosartículos en los diarios estadounidenses. Entre sus trofeos se encuentra el haber sido catalogada por la revista Fortune como la tercera persona más poderosa del mundo corporativo en 1999, y haber llegado hasta el podio del Foro Económico Mundial realizado en Davos, Suiza, a principios de 2000.

Si bien la experta no ha sido infalible, muchas de sus predicciones han sido realmente proféticas. En 1993, cuando tenía 33 años y ya trabajaba en Morgan Stanley, incluyó a AOL en su lista de recomendaciones de compra. En ese entonces la acción se transaba a 52 centavos de dólar y Steve Case, el presidente ejecutivo de la compañía, era más conocido por las "fiestas de la cerveza" que celebraba los viernes que por su perspicacia en los negocios. Antes del estallido de la burbuja de Internet, Meeker aseguró que nunca había aspirado a ser una estrella de los medios, y que le preocupaba convertirse en la figura emblemática de la fiebre puntocom.

Hoy, a sus 41 años y con una jornada laboral que alcanza las 16 horas diarias, reconoce que siente un poco de arrepentimiento por no haber planteado mayores advertencias sobre el naufragio tecnológico.

Pero Meeker dice que el valor de mercado que se evaporó de las empresas que ella recomendó (como Drugstore.com, Priceline.com y Woman.com) está más que compensado por el valor creado por acciones cuya compra ha sugerido por más de una década, entre ellas Microsoft, AOL y Compaq.

"Me encanta la idea de que haya una percepción universal que diga que la inversión en Internet está muerta. Esto nos da la posibilidad de ser los únicos locos y aparecer con las que deberían ser algunas buenas ideas para ganar dinero en 2001", ha dicho la Reina de la Red, quien ha asegurado ser optimista respecto del futuro del sector que la hizo famosa.

Ya se verá cómo le va con sus pronósticos este año.

La eterna optimista

Pequeña en estatura pero grande en perspicacia e intelecto, Abby Joseph Cohen (61 años, casada desde hace 28 con David Cohen, director de Recursos Humanos de la Universidad de Columbia), se caracteriza por su gran optimismo frente al devenir del mercado bursátil, situación que la ha llevado a ser la analista más asociada con las rachas alcistas.

Su vasta trayectoria le permite tener la confianza necesaria para hacer sus atrevidos - y auspiciosos- pronósticos: partió como asistente de investigación en la Reserva Federal (Fed), siguió en compañías de fondos mutuos y posteriormente se fue a Drexel Burnham Lambert.

A Goldman Sachs llegó en 1990, y fue nombrada socia en 1998.

Desde su oficina en el piso 47 de un rascacielos en Manhattan, Cohen ha dado acertadas recomendaciones a sus clientes, como que continuaran con sus inversiones en bolsa pese a que los mercados cayeron cerca del 20 por ciento entre julio y octubre de 1998.

Ultimamente ha dicho que si bien el sector tecnológico todavía es un lugar seguro para invertir, no representa las espectaculares oportunidades que mostró hace un par de años. A su juicio, este año los títulos más prósperos serán los de biotecnología y del sector farmacológico.

Pese a su reconocido talento, Cohen se ha visto enfrentada a discriminación por género. Disfruta contando la historia de que años atrás, un guardia la dejó fuera de una reunión de analistas del Club Universitario de Nueva York. "Las mujeres no pueden entrar", le dijo mientras ella se abría paso para ingresar al recinto. "Si quiere detenerme, hágalo", respondió Cohen, frente a lo cual el guardia cambió de parecer.

Con confianza en sí misma

Con su clásica tasa de café sobre su escritorio desparramado de papeles, Elizabeth Mackay se ha mantenido en la cima de los mercados financieros.

Tras más de veinte años de experiencia en Wall Street, Mackay es reconocida por su capacidad de hacer novedosas relaciones que le permiten predecir la evolución de acciones y bonos.

Sus admiradores aseguran que tiene un don único: incluir el factor psicológico en sus investigaciones y captar los sentimientos de los inversionistas.

En 1998 predijo con precisión la caída de las ganancias causada por la crisis asiática, y el negativo efecto que la falla computacional de 2000 tuvo sobre las empresas. Ella también fue una de las primeras analistas de Wall Street en reconocer que los ADRs europeos podían ser inversiones atractivas.

"Liz", como se le conoce en Wall Street, trabaja sin parar y destina prácticamente todo su tiempo a leer sobre las industrias que cubre. Cree que su ética del trabajo, su amplia base de conocimiento y su buen sentido del humor son sus secretos del éxito.

Su concepto clave es la confianza. "Yo simplemente no tengo temor al fracaso. Siempre he sido muy atrevida en términos de ponerme de pie y darme una oportunidad. El éxito es hacer lo que es más valioso para uno", describe como una receta de vida.

La rubia de Merrill Lynch

La elegante Christine Callies ejerce desde junio del año pasado el cargo de estratega jefe de Inversiones para EE.UU. de Merrill Lynch.

Previamente trabajó en Credit Suisse First Boston y, antes que eso, fue investigadora en destacadas instituciones financieras de Wall Street.

Callies es de la teoría de que si se busca hacer frente a los bruscos giros del mercado, lo mejor es tomar compañías de la vieja economía y aplicarles técnicas de la nueva economía en el negocio.

El año pasado la chica regalona de Merrill Lynch llevó a cabo un reconocido estudio sobre la "nueva economía financiera".

Entonces recomendó que para invertir en el sector financiero no es conveniente hacerlo en grandes bancos regionales sino en compañías cuyas utilidades son más propensas a crecer en la medida de la economía en general. Esto significa principalmente compañías de seguros, empresas financieras diversificadas y corretajes.

"Las compañías de seguros pueden parecer aburridas a un público enamorado de la tecnología", dijo en una entrevista, "pero por lo menos uno sabe lo que va a obtener cuando las compras".

La rubia de Merrill Lynch es, quizás, la de más bajo perfil de las cuatro analistas. Sin embargo, en el corto tiempo que lleva en la compañañía ha dado mucho que hablar. Y se cree que lo seguirá haciendo.

http://www.emol.com/diario_elmercurio/reportajes_sab_v/7048019900114042001004D0030067.asp