| Investigación revela cuál es la realidad chilena |
La cultura de las empresas tradicionales en Chile suele reproducir y reforzar las divisiones tradicionales o familiares en los papeles de ambos sexos. A las investigadoras Rosalba Todaro y Eugenia Hola, del Centro de Estudios de la Mujer (CEM), confirman en el terreno local lo afirmado por la escritora inglesa, a través de la publicación "Los mecanismos del poder. Hombres y mujeres en la empresa moderna". En este libro se da cuenta de los problemas que existen para que las mujeres accedan a cargos de jefatura. Por nombrar un ejemplo, una entrevistada dice: "A los funcionarios no les gusta que las mujeres les den órdenes o les digan lo que tiene que hacer". "De esta manera se manifiesta el problema de las jerarquías que existen en la sociedad entre hombres y mujeres y que se reproducen en la empresa", explica Todaro. La investigadora señala que en Chile no se han podido lograr los cambios que plantea Hite en las relaciones laborales entre hombre y mujer, debido a que ambos se mantienen en ámbitos diferenciados. Agrega que la cultura de las empresas tradicionales suele reproducir y reforzar las divisiones tradicionales o familiares en los papeles de ambos géneros. "Lo que es apropiado o qué es tolerable, en términos culturales o de comportamientos, no es igual para hombres y mujeres, y eso también mantiene las diferencias. La asertividad, por ejemplo, puede ser considerada don de mando en ellos y como agresividad en ellas. Pero sin asertividad no se accede a jefaturas", dice De hecho, en el libro los ejecutivos entrevistados afirman que tardan en comunicarse con las mujeres, porque "uno nunca sabe qué entendieron" o "no sé cómo tratarlas", entre otras excusas. "Esto muestra que los jefes prefieren tratar con personal que posea un perfil similar al de ellos. Además, los hombres se juntan entre ellos en relaciones informales, lo que les permite conocerse más y entenderse de otra forma que la exclusivamente laboral", comenta Todaro. |
Experta inglesa señala que la presencia de ambos géneros en las empresas crea un ambiente "energizante y beneficioso":
En su libro Sexo y Negocios, la escritora Shere Hite precisa que es necesario ampliar el repertorio de lazos frecuentes con compañeros del sexo opuesto y evitar proyectar estereotipos familiares en el contexto laboral.
Acostumbrada a remecer el ambiente con sus informes, la investigadora inglesa y feminista, Shere Hite, defiende en su libro Sexo y Negocios la presencia de hombres y mujeres en las empresas, ya que crea un ambiente "energizante y beneficioso". Sin embargo, en vista de que divisa algunas deficiencias en la relación laboral entre ambos sexos, entrega algunas recomendaciones para hacer más llevadera la situación.
Al respecto, señala que frente al arquetipo de que sólo se puede dar un tipo de relación entre ambos (la sexual), es necesario ampliar el repertorio de relaciones frecuentes con el otro sexo tal como las que se dan entre compañeros del mismo género.
"Es en el lugar de trabajo donde se nos brinda una verdadera oportunidad para crear una nueva relación entre hombres y mujeres. Aquí se plantea una auténtica revolución social que deberíamos aprovechar", asegura Shere Hite.
Agrega que es en el trabajo donde hoy ambos sexo pasan la mayor parte de sus vidas, a diferencia de antes cuando esto pasaba en el seno de la familia. De ahí que a la oficina se trasladen los estereotipos de la vida privada, lo que dificulta la integración mutua. "Antes cualquier cosa que necesitáramos de los hombres implicaba necesariamente una relación familiar, corporal o física. No se nos ha educado a las mujeres y a los hombres para plantear una relación que no se base en estos contactos", dice.
Equidad salarial
La experta reconoce que es difícil lograr un nuevo tipo de relación en condiciones laborales de desigualdad. "A pesar de los logros obtenidos llevamos 25 años de cambios sin lograr la paridad salarial", manifiesta.
Para Hite la solución de este problema no significaría pagarle más a las mujeres, "sino bajar un poquito el sueldo a los hombres. Llevamos escuchando desde hace mucho tiempo que las economías modernas no pueden con los costos de los salarios. Pues bien, ésta sería una solución".
Según cuenta en su libro Sexo y Negocios, la mujer se ha incorporado al mundo laboral bajo el estereotipo de "hija complaciente", "hermana sufridora" o "mala chica", cuando se trata de aquella con carrera que ha decidido no quedarse en la casa. En estas condiciones, asegura Hite, no es difícil imaginar que se plantee con frecuencia en las empresas un conflicto sexual.
"Una de las razones claras que explican este tipo de conflicto entre hombres y mujeres es que no se dispone de un esquema de relación de amistad entre ambos", dice Hite.
Acoso sexual, otra gran traba
Para Rosalba Todaro la permanencia del acoso sexual en el trabajo, dificulta también la integración entre ambos como compañeros de trabajo. "Frente al acoso sexual, todavía se culpa a las mujeres y las relaciones amistosas que ellas establezcan. Esto las lleva a mantener distancia y seguir considerando que los hombres sólo las ven como objeto sexual", dice.
En un informe del Centro de Estudios de la Mujer, donde 1.200 mujeres de la Región Metropolitana fueron consultadas, más del 20 % reconoció haber sido acosada. Claro que para el caso de varones no hay estudios o cifras, lo que no implica que no sufran acoso sexual.
(Fuente: La Tercera, 18 de octubre 2000)