¡Odio
mi trabajo!
Si lo enganchó este titular, más vale que analice por qué le está pasando. Lo primero,
según los expertos es revisar las razones detrás del descontento, que puede deberse a
razones tan dispares como conflictos con su supervisor, sus compañeros, disgusto con su
sueldo, su deseo de tener más tiempo libre hasta el tipo de trabajo en sí.
Si
levantarse cada mañana es un tormento; el camino a su oficina, un drama y la labor
diaria, el peor castigo, probablemente sea porque usted odia su trabajo.
Para quien está en esta situación todo parece gris (¡si es que no negro!). Sin embargo,
la recomendación de los expertos ante estos casos extremos es no desesperar y enfocarse a
buscar una solución.
Cuando el pintor impresionista Paul Gauguin abandonó su aburrido trabajo de corredor de
bolsa y se mudó a Tahiti para dedicarse a pintar, optó por la solución extrema. No
obstante, también existen salidas intermedias, porque es muy probable que su
"odio" se base en problemas puntuales -por ende, subsanables- que por ser
reiterativos terminan transformando todo su entorno en un suplicio.
Su malestar puede deberse a razones tan dispares como conflictos con su supervisor, sus
compañeros, disgusto con su sueldo, su deseo de tener más tiempo libre hasta el tipo de
trabajo en sí.
Conflictos ocultos
Por eso el asesor laboral Rodrigo del Campo, editor de contenidos de micarrera.net, afirma
que es necesario diferenciar tres tipos de conflictos que influyen en que alguien odie su
trabajo.
Conflictos intrapersonales:
Conflictos interpersonales:
Conflictos personal/funcionales:
Difícilmente
una persona tímida estará contenta en un puesto de vendedor, alguien que ama la
naturaleza trabajando en un subterráneo con luz artificial, o con dificultad será
eficiente quien no tiene interés en el dinero y gran parte de su sueldo está basado en
comisiones.
Ante estos conflictos la reacción más normal es evitarlos y generar una atmósfera
"libre de conflictos" artificiales. No obstante, cualquier solución parte por
conocerse uno mismo. "Tenemos que preguntarnos si hay algo dentro de toda la
situación que se ha generado que puede estar siendo causado o propiciado por nosotros
mismos. Si hay algo de eso, tenemos que tratar de aislar su efecto, de tal forma de
analizar objetivamente la situación y solucionarla. Muchas más veces de las que nos
gusta aceptar somos nosotros una parte importante del problema", afirma Del Campo.
Pero existe un límite y es el hasta cuánto está dispuesto a ceder o a poner la otra
mejilla. "No hay ninguna razón por la cual usted tenga que echar a perder su vida y
su salud por un trabajo", afirma Del Campo.
Desterrando mitos
Muchas veces se retrasa una decisión de cambio simplemente por temor a tomar nuevos
desafíos y, como excusa, se utilizan mitos contraproducentes. La consultora en recursos
humanos Cristina Mejías, en su paper "¿me voy o me quedo?", publicado por
páginas de internet, identifica al menos cinco de estos autoengaños del imaginario
popular que deben ser desterrados.
Sería deslealtad empezar a buscar:
En otro lado podría irme mal:
Excusas
típicas
Si su falta de confianza en usted mismo está bloqueando su capacidad de buscar mejores
oportunidades, podría serle útil evaluar el mercado laboral aunque no esté totalmente
decidido a irse. Si su incursión le revela que, de hecho, a usted le falta una habilidad
fundamental o una experiencia determinada, puede establecer metas a corto plazo con el fin
de corregir esa falencia. Así estará listo para partir una vez adquirida la
capacitación necesaria.
En ningún caso ganaré tanto como acá:
Quizás las cosas mejoren:
Si no estoy feliz es por mi culpa:
Si
no hace nada por remediar la situación que detesta, lo más seguro es que terminen
despidiéndolo. Puede intentar ocultarles sus sentimientos a sus colegas, pero la
negatividad tiene maneras de filtrarse cuando uno menos lo espera. A muchos nos cuesta
poner cara de póker.
Ahora, si no está seguro de tomar la determinación de partir, en un artículo de
Monters.com la especialista Barbara Reinhold sugiere identificar qué es lo que le molesta
de su actual trabajo. Con ese antecedente sabrá qué buscar en otro.
Haga una lista de 10 cosas que le desagraden de su trabajo y luego complétela agregando
cuál cambio sería el que busca para mejorar su situación. Por ejemplo, si le desagrada
porque es aburrido, inflexible y muy solitario, lo que debe buscar en otro puesto.
"No cometa el error de aceptar cualquier trabajo que no vaya con su personalidad
sólo por estar en un área de moda", afirma Reinhold.