Eduardo Ergas, presidente de Endeavor- Chile:

Necesitamos de los jóvenes para entender la tecnología

Creo que el futuro es inimaginable, sólo tenemos que tomar en cuenta que estamos a, máximo 5 años, según la universidad de California, de poder usar chips moleculares que harán de los computadores entes 100 millones de veces más poderosos y miles de veces más pequeños que los que existen en la actualidad.


Hace unos 5 meses conversaba con un amigo, Ric Fulop - joven venezolano de 25 años que vive en Estados Unidos y que además de ser director de la Fundación Endeavor fue elegido como el emprendedor 1999 por una de las más prestigiosas revistas acerca de entrepeneurship en Estados Unidos- acerca de una de las numerosas empresas que él había creado y cuya valoración bordeaba las nueve cifras en dólares.

Hablando sobre la riqueza por él creada, me decía como para congraciarse conmigo "qué injusto, no. Tan joven que soy y con esa cantidad de dinero". Yo le contesté diciendo "no siento que sea injusto" y le expliqué mi posición sobre el tema. Sin embargo, no fue hasta varios meses después que entendí mi razón para no encontrarlo injusto.

Estos muchachos como Ric y muchísimos otros que han ganado cantidades de dinero inimaginables hasta tan sólo 4 años atrás, pudieron hacerlo por ser ellos parte de la sociedad que tuvo tiempo para gastar (invertir) frente a la computadora, en el internet, en los chat rooms o jugando juegos de computador, de Nintendo o de SEGA, mientras la mayoría de nosotros, gente grande, encontrábamos que eso era perder tiempo y debíamos producir trabajando.

Es parte de la cultura popular que los jóvenes de menos de 18 años, se dedican a mirar televisión, ir a fiestas hasta tarde y preocuparse de ídolos populares y otras cosas sin mucho sentido. Sin embargo esta generación está creciendo junto a internet, en donde están al día no sólo de lo que pasa en el mundo en todos los ámbitos, es cosa de conversar con jóvenes de cualquier edad, ya que en sus sitios favoritos de la red están puestas las noticias de los temas que les interesan desde música hasta tecnología.

Para estos jóvenes la tecnología no es algo intimidante si no que lo que buscan lo aprenden y se hacen expertos. Para muchos de nosotros, los más grandes, es difícil de entender cómo funciona un computador, un teléfono celular o incluso una máquina de fax sin atribuirle algunos grados de magia.

Esta generación busca en el internet soluciones a problemas reales, como por ejemplo, cuál debería ser la política regulatoria de los gobiernos en materia de clonación, o cuales son los lenguajes de programación más poderosos (conversación que sostuve con el hijo de un amigo de tan sólo 14 años), estos muchachos están ingresando en un mundo en donde en menos de 5 años podrán votar no sólo para presidente o alcalde si no para cada una de las leyes que se intente promulgar a través de internet.

Por alguna misteriosa razón estos jóvenes se sienten más responsables acerca de su futuro pero también se sienten más poderosos en el sentido que de ellos depende que las cosas resulten de una manera más positiva. Creo que los jóvenes no deberían ser vistos como la parte del gráfico al que apuntan ciertas empresas como actuales o futuros consumidores.

Necesitamos de ellos para entender muchas cosas que nosotros, los adultos, aún no podemos entender sobre nuestra relación con la tecnología actual, como el internet y las comunicaciones se desarrollarán en el futuro, cuales serán nuestras verdaderas necesidades en este sentido.

¿Con qué nuevos productos nos asombrarán estos muchachos? Creo que el futuro es inimaginable, sólo tenemos que tomar en cuenta que estamos a, máximo 5 años, según la universidad de California, de poder usar chips moleculares que harán de los computadores entes 100 millones de veces mas poderosos y miles de veces más pequeños que los que existen en la actualidad. Es por eso que como país tenemos que mirar a nuestros jóvenes no solo con más respeto, si no con más dedicación para darles las herramientas que harán de ellos seres que podrán darle a la humanidad su total potencial.

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Por Eduardo Ergas (eduardoergas@aol.com), desde Silicon Valley)