El
Teletrabajo en Chile
Para muchos ha llegado la oportunidad de relegar el terno, la corbata, el traje dos
piezas y los tacos altos a un rincón oscuro del closet. Porque gracias a Internet, nuevas
modalidades de trabajo, que no requieren la presencia física del empleado en un edificio
de oficinas, están comenzando a implantarse.
Una buena parte de los conceptos surgidos en el último tiempo empiezan con el
prefijo tele. Medicina, educación y trabajo son los principales de ellos y este último
parece ser uno de los más desarrollados, pero a la vez más desconocido en su cantidad de
aplicaciones actualmente en marcha.
El teletrabajo no es nuevo. Al menos no en su significado concreto. Gracias a la
masificación de los computadores personales en el hogar, ya desde principios de los '90
mucha gente comenzó a hacer en casa parte de su trabajo. Fue así como nació la idea
gringa del SoHo (Small Office Home Office u Oficina Pequeña, Oficina del Hogar), donde
una habitación de la casa equipada básicamente con un PC, una impresora y una línea
telefónica sirve de oficina. Ello, que en un principio resultó ideal para quienes
trabajaban en forma independiente, luego se aplicó a funcionarios contratados por las
compañías que podían efectuar su labor remotamente.
En ello las tecnologías de comunicación han potenciado enormemente esta posibilidad, haciendo que tanto vendedores que se encuentran lejos de sus oficinas así como directivos y otros empleados que normalmente desarrollan su labor lejos de sus puestos de trabajo puedan conectarse al correo electrónico corporativo y acceder a los sistemas de la empresa. La mayoría de las grandes organizaciones contemplan actualmente esta alternativa. Además, la aparición de nuevos dispositivos, como teléfonos móviles WAP y los PDA (Personal Digital Assistant), ha hecho esta opción más consistente con el entorno laboral moderno.
Es así como estos servicios se han ampliado, pasando de las simples herramientas de mejoramiento de la comunicación, como el correo electrónico, a las de optimización de la productividad, como los sistemas de automatización de fuerza de ventas, o de mejora de la relación con clientes, como lo son los grandes softwares empresariales conocidos como CRM.
De esta forma, y proyectando el concepto de teletrabajo en forma masiva, no sería descabellado pensar en un nuevo concepto empresarial: la teleempresa. En ella, gran parte de sus empleados son "virtuales" y no precisan de un espacio físico en una oficina. Además, las franjas horarias se flexibilizarían y ampliarían reduciendo los costos de las estructuras tradicionales.
Los Impactos
En Chile, aunque a simple vista no son muchas las empresas que han instaurado esta nueva modalidad laboral, el teletrabajo como tal es algo que usa ya a mucha gente. Tanto así como para que las grandes compañías empiecen a interesarse en el tema, haciendo estudios e instaurándolo como plan piloto.
E-quipo es una consultora especialmente dedicada al tema del teletrabajo. Uno de sus grandes proyectos consistió en hacer un completo estudio para una de las compañías de telecomunicaciones nacional acerca de la factibilidad de implementar la modalidad del teletrabajo al interior de la organización. Fue así como la investigación comprendió la evaluación de seis cargos diferentes dentro de la empresa, con un grupo de veinte teletrabajadores, a los que se evaluó en cuanto a calidad de vida, satisfacción laboral, productividad, impacto tecnológico, legal y social.
Mónica Gallardo, gerenta general de E-quipo, señala que la conclusión más importante del estudio fue que el teletrabajo es absolutamente viable en Chile, pues el factor clave de ello, la tecnología y la conectividad, está disponible en la mayor parte del territorio nacional. "El teletrabajo está intrínsicamente asociado a las tecnologías de telecomunicaciones y, en ese sentido, como país tenemos ciertas ventajas respecto de otros países de América Latina, porque el nivel de tecnologización hoy día es bastante alto", afirma.
Otra de las conclusiones importantes del estudio tuvo que ver con el tema de la productividad. La ejecutiva señala que según los estándares internacionales el aumento de la productividad con teletrabajo está en un rango entre el 10 y el 60 por ciento. Para el estudio, explica, se partió con un mínimo de cero aumento, que tenía como fin demostrar que no se producía merma en la productividad sino que ésta se mantenía y, en el mejor de los casos, se incrementaba. Efectivamente, la productividad se mantuvo en dos casos mientras que en el resto de los trabajadores aumentó hasta en un 65 por ciento.
El
teletrabajo también toca otra parte sensible de las empresas que es justamente el tema
organizacional. Mónica Gallardo dice que aunque aún se conoce poco del teletrabajo es
posible que las compañías se adapten a él sin mayores conflictos. El asunto principal
en este ámbito, tal como señala, es el de la supervisión que pasa de ser presencial y
hecha generalmente en un lugar que suele ser de propiedad del empleador, a físicamente
indirecta y en el domicilio del usuario.
"No es que la supervisión no exista sino que no se está mirando al empleado. Por lo
tanto, pasa por una evolución organizacional en términos de una mayor confianza entre
supervisor y supervisado, porque en Chile tenemos bastante arraigado el tema del control.
Hay que dejar de lado eso y confiar mucho más en las capacidades del trabajador",
dice.
Calidad de Vida
Directamente relacionado con este tema está el aspecto legal. Como explica la ejecutiva de E-quipo, la legislación laboral chilena no prohibe el trabajo, "pero tampoco lo facilita". "Se puede adaptar el contrato de trabajo eliminando las obligaciones de jornada, firma y controles de llegada y salida del trabajador. Lo que proponemos es que se mantenga la dependencia del contrato de trabajo basándose solamente en una modificación", explica.
Pero uno de los trasfondos del teletrabajo, al igual que el de la mayoría de los avances tecnológicos, no tiene que ver con la mayor productividad y eficiencia de las empresas sino con el mejoramiento de la calidad de vida de las personas.
El hecho de trabajar remotamente desde el hogar trae varios beneficios aparejados, como la eliminación de los tiempos de viaje entre la casa y el lugar de trabajo y la mejor organización de la vida familiar.
Pedro Rivadeneira, sicólogo consultor de E-quipo, cuenta que el teletrabajo implica una serie de cambios en las dinámicas laborales de un grupo importante de la población. Según él, no sólo facilita la vida de quienes deben dedicar diariamente un par de horas de su tiempo a traslado, sino que también la de otras personas, como pueden ser profesionales que viven en lugares rurales, quienes trabajando pueden ser capaces de llevar mayor desarrollo a sus respectivas localidades.
"Ahora si piensas en el tema de los discapacitados, la gente de la tercera edad o algún enfermo, te encuentras con historias de personas que quedan fuera del circuito laboral y que perfectamente se pueden incorporar con esta modalidad. Ello genera todo un círculo de actividades porque la gente se siente más valorada y eso produce una retroalimentación inmediata. El tema social, a mediano plazo, es muy importante", afirma.
Nuevo Paradigma
Pero
¿pueden realmente todos los trabajadores cumplir con su labor en forma remota, dando vida
a una suerte de empresa virtual?. Mónica Gallardo dice que no, que existen ciertas
responsabilidades y cargos que están obligados a ir al lugar de trabajo. Quienes atienden
público, sea tanto externo o interno de una empresa, o que se vean obligados a estar en
un lugar físico, deben ir a su lugar de trabajo.
Sin embargo, el espectro de oficios y profesiones que pueden "teletrabajarse" es
bastante amplio y tiene que ver, fundamentalmente, con gente que maneja información.
"Eso nos lleva a dirimir que el prejuicio que siempre se había tenido, que era que el teletrabajador estaba circunscrito a un área bastante específica del campo laboral, no es así. Estamos demostrando que es mucho más amplio, extrapolado en una serie de elementos laborales", dice Rivadeneira.
Los beneficios están a la vista. Ahora es el turno de las empresas de comenzar a adoptar estos modelos, los que en definitiva redundarán en una mayor eficiencia y un mejor rendimiento organizacional y, además, en mejores condiciones laborales.
Tal como dice el sicólogo, "muchas empresas tienen la visión cortoplacista de aumentar la productividad a costa de machacar a la gente. Pero se han ido dando cuenta que en la medida que tienen un recurso humano agradado, se genera un círculo súper virtuoso donde toda la dinámica de la organización se mejora. Por lo tanto, la incidencia en la productividad no está dada sólo por el aumento concreto sino también por la calidad de la realización del trabajo".
Administrando el negocio virtualmente
NS Chile es una micro empresa dedicada a la comercialización de artículos dentales, cuyo dueño es mono usuario de Connection, un servicio de outsourcing de software lanzado recientemente por la empresa Informat al mercado. Con él, trabaja desde su casa, conectándose vía enlace telefónico al centro de datos de Informat, donde reside el software que se encarga de toda la parte administrativa de la empresa. De esta forma, queda libre para dedicarse completamente a la parte gerencial de negocio.
Se trata de una solución dirigida a pequeñas y medianas empresas, aunque también puede ser contratada por un usuario individual.
Connection
es un servicio mediante el cual una empresa por un contrato de arriendo mensual podrá
contar con sistemas administrativos, correo electrónico, página Web, capacitación y
consultoría, respaldo de datos, firewall, mantención y soporte, conectándose con un
enlace conmutado o dedicado. Más aún, el servicio también puede incorporar a los
equipos para que jamás queden obsoletos.
"El computador te da una tremenda inyección de optimismo"
Una de las grandes ventajas del teletrabajo es la oportunidad que abre a quienes por algún impedimento físico se ven obligados a permanecer en el hogar. Más o menos así es la experiencia de Silvia Riquelme, periodista dueña y directora de la agencia de relaciones públicas SR Comunicaciones. Aquejada por una artrosis en la cadera que se agudizó durante los últimos tres años, Silvia se operó en febrero viéndose obligada a permanecer en casa hasta ahora. Aperada con un computador, una conexión a Internet, teléfono y fax, hizo frente a esta adversidad y conjugó la convalecencia con el trabajo diario.
"Durante los dos primeros meses de mi operación, cuando tuve que estar en cama, fue fantástico poder contar con un notebook ya que podía funcionar con todo -fax e Internet-, comunicarme con la oficina y así seguir trabajando. Fue también como una terapia, porque podía conectarme con el mundo y no verme obligada a estar mirando el techo todos los días. Aunque mi equipo periodístico se daba el tiempo para venir a verme y conversar directamente de los proyectos que estabamos desarrollando, pero la comunicación era a diario vía teleconferencia e incluso en muchas oportunidades hubo clientes que se juntaron en la oficina y participaron de estas reuniones", cuenta.
Aunque actualmente Silvia camina aún con bastones, producto de una convalecencia más larga de lo que en un principio imaginaba, su actividad laboral es más activa que nunca.
Anualmente trabaja en dos proyectos editoriales, Directmin (Directorio Minero de Chile) en sociedad con editorial Punto Diez; y la Guía de los Novios, en conjunto con Publicaciones Lo Castillo. Y ahora suma un tercer trabajo, la Guía del Bebé, también en sociedad con Lo Castillo.
"Mi equipo de colaboradoras de esas publicaciones se manejan conmigo diariamente, enviándome las crónicas por email. Yo las redacto y reviso, y las mando por la misma vía al diseñador", señala.
Aunque la mayoría de sus clientes ha reaccionado de buena forma a su nueva modalidad de trabajo, dice que "si alguien necesita una consultoría, difícilmente la pedirá vía email". Sin embargo, y gracias a estar relacionada con redes internacionales de agencias de relaciones públicas, como The Jeffrey Group, del extranjero le han solicitado varios servicios.
"Creo
que habrá un momento en que esta cultura se va a adueñar realmente de las nuevas
generaciones, porque hoy por hoy para las empresas tener gente dentro de las oficinas es
un gasto tremendo. El teletrabajo abarata todos esos costos, porque tu puedes tener una
organización, manejarla desde tu casa y tener a tu equipo trabajando en sus propios
hogares, realizando cada uno su labor y reportándose a través de la Red", concluye.
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(Fuente: Revista internet21, septiembre de 2000)