Orlando Parraguez, Administrador de Empresas:

El riesgo de trabajar en forma independiente

- Tras ocho meses de desempleo y de buscar inútilmente una labor de su especialidad, optó por desarrollar profesionalmente su pasatiempo favorito: la peluquería canina.
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FICHA PERSONAL

Nombre: Orlando Parraguez Reyes, 38 años.
Estado civil: casado, una hija de 18 años.
Nacido en: Santiago, y criado en Potrerillos, con residencias en Talca, Puerto Montt y Lima (Perú).
Profesiones: controlador de incendios (CI) en aeropuertos, administrador de empresas y próximamente peluquero canino.
Trayectoria profesional: CI desde los 19 a los 29 años, combinado con estudios de ingeniería comercial en Puerto Montt; cargos ejecutivos en Pesquera Pissis y Banco de Santiago en Chile, con tres años en sucursal en Perú; master en administración de empresas en Lima.
Sueldos: $120 mil al mes como CI hace 10 años hasta $1,1 millón más regalías (sobre $1,6 millón) en su trabajo en Lima hace un año. Hoy, vive y emprende nuevo oficio con sus ahorros.
Prioridad 1: instalar su peluquería canina; prioridad 2, un trabajo de su especialidad. Ingresos mínimos previstos: $1 millón.

La situación que enfrentan los profesionales que pierden el trabajo que tenían en alguna empresa es bastante distinta en varios aspectos a la que viven los obreros, agricultores, profesionales recién egresados, jóvenes sin capacitación u de otro tipo de ocupación.

Si bien su nivel educacional les permite sortear con cierta ventaja el drama de la cesantía, lo que más los atormenta es la pérdida del nivel de vida que tenían y la sensación de no ser tan buenos en sus especialidades como sus colegas que sí tienen trabajo.

De ahí su insistencia por enviar cientos de currículums a diversas empresas, las que a la larga favorecen a unos pocos, debiendo los demás conformarse con empleos para los que están sobrecalificados, relativamente mal pagados y que en general no les gustan.

La alternativa es independizarse, generalmente en una labor que en su nivel social no siempre es bien mirada.

Orlando Parraguez Reyes, administrador de empresas, 38 años, tras meses de buscar inútilmente un trabajo aceptable optó por una veta aún insólita en nuestro país: la peluquería canina.

¿Por qué cortarle el pelo y peinar perros?

Es un pasatiempo que tengo desde siempre. Ahora estoy terminando el curso correspondiente y, cuando esté instalado, pienso más adelante ampliar la actividad a la crianza.

La peluquería canina, ¿da para vivir?

Trabajando a jornada completa, puede rendir alrededor de un millón de pesos al mes.

Pero eso es menos de lo que ganabas como administrador de empresas.

Es cierto, pero después de ocho meses de buscar trabajo inútilmente hay que dedicarse a alguna actividad, porque la estrechez económica va aumentando.

¿Significa que hoy no tienes un trabajo alternativo?

No, estoy viviendo de lo que ahorré mientras viví con mi familia en Perú, aparte de lo que gana mi señora. Pero de todos modos sigo enviando currículums para tener una labor de emergencia si esto no llegara a resultar, pero no para ganar $600 mil, que fue lo que me ofrecieron en una empresa. Cuando ya se tiene experiencia profesional es difícil aceptar condiciones que sí puede asimilar un profesional recién egresado.

¿Acaso no estás optimista?

Sí lo estoy. Creo que puedo tener las dos actividades, pero quiero empezar por la peluquería.

¿Cómo fue eso de vivir en Perú?

Bueno, a los 19 años egresé del curso de control de incendios de la Escuela Técnica Aeronáutica y fui destinado al aeropuerto El Tepual, en Puerto Montt, pero al mismo tiempo estudié ingeniería comercial en la sede local de la Universidad Austral, carrera que no terminé.

Pero eres administrador de empresas con título universitario.

Sí. Lo que ocurre es que entré a trabajar en una gran empresa pesquera y luego al Banco de Santiago por tener el título intermedio de administrador de empresas. Ahí conocí a mi esposa y en 1997 nos ofrecieron irnos a la sucursal del banco en Lima, ciudad donde hice un master.

¿Cuáles fueron tus funciones allí?

Fui de formador y supervisor de vendedores, pasando por ejecutivo de cuentas y llegando a análisis de riesgo de empresas y personas en cuanto a créditos.

¿Se trataba de llegar sólo hasta eso?

No. El contrato, inicialmente de tres años, contemplaba hacer carrera en varios países de Sudamérica, pero el banco fue comprado por el Santander y allí se terminó todo.

Es decir, ¿fue una catástrofe para ustedes?

Más bien una frustración. Pero entre seguir en Perú, donde hay posibilidades y donde teníamos buen nivel económico, viviendo en Lima Sur, un buen barrio con buen clima, (aunque la vida es cara), y volver a Chile, preferimos esto, más por estar cerca de nuestras familias.

Entonces, lo económico no es fundamental.

Lo conversamos seriamente con mi señora y asumimos el riesgo mayor que significaba Chile, sabiendo que aquí el desempleo hace un año ya era alto. Además, en Lima, pese al buen nivel que teníamos, los gastos son también altos.

Pero la plata es importante.

Claro. Otro de los factores era que teníamos en arriendo nuestra casa (en Las Condes), pero la dejaban en ruinas, lo que no quiero que se repita. Esto y la cercanía de la familia hicieron que rechazara una oferta de una pesquera en Aisén y dejara otro empleo vinculado más con mi carrera por ser poco motivador. Además, terminé una empresa de cobranzas que había comenzado en La Calera.

Siendo tu esposa sicóloga, ¿ejerce ella su especialidad?

Tampoco. Ahora es supervisora de ventas en una compañía de seguros.

¿Qué dice tu familia sobre tu elección como peluquero de perros. Has visto alguna mala cara?

Para nada. Todo lo contrario. Sobre todo mis hermanos, que me han apoyado mucho en lo que estoy empezando y que espero instalar antes de fin de año en Las Condes.

SITUACIÓN NACIONAL

Fuerza laboral en trimestre junio-agosto: 5 millones, 814 mil 20 personas, 3.440 menos que en lapso anterior.

Ultima cifra de desempleados: 613 mil 530 (10,6%), 21.080 más que en trimestre móvil anterior.

Sector más afectado por desempleo: jóvenes de 15 a 24 años, con tasa del 24,6%.

Sector menos afectado: adultos de 45 a 54 años, con tasa del 6%.

Asalariados en trimestre junio-agosto: 3 millones 390 mil 820, 730 menos que en trimestre móvil anterior.

Empleadores en el mismo trimestre: 161 mil 290, 8 mil 860 menos que en lapso anterior.

Trabajadores independientes: un millón 271 mil 610, 6 mil menos que en trimestre anterior.

Personal de servicio: 263 mil 950, dos mil 230 menos que en período anterior.

Familiares no asalariados: 112 mil 830, 6 mil 700 menos que en trimestre anterior.

Conclusión, sector que sufrió menor baja: el de los asalariados.

(Fuente: El Mercurio, 15 de octubre 2000)